En la historia reciente de la Orden Franciscana Seglar (OFS), hay figuras cuyo testimonio brilla con luz propia, inspirando a Fraternidades en todo el mundo. Una de ellas es nuestra querida hermana Emanuella D'Nunzio, quien dedicó su vida a hacer de la OFS un faro de la vocación laical en la Iglesia, fungiendo como Ministra general de la OFS (1990-2002).
Emanuella D'Nunzio (de Italia) no solo sirvió a su Fraternidad local, sino que ascendió en el servicio hasta alcanzar el cargo de Ministra General del CIOFS (Consejo Internacional de la OFS). Su liderazgo, marcado por la humildad franciscana y una profunda visión eclesial, fue crucial en un período de crecimiento y consolidación de nuestra Orden a nivel global.
Su ejemplo nos recuerda que la vocación franciscana seglar es una llamada a la máxima generosidad. Ella demostró que ser laico en el mundo no es una vocación de "segunda clase", sino un camino de santidad tan vasto y profundo como el de cualquier fraile o monja.
El servicio de Emanuella siempre estuvo centrado en:
Fidelidad a la Regla: Insistía en que la Regla de 1978 debe ser el centro inspirador de la vida del seglar.
Unidad en la Familia Franciscana: Fomentó la comunión profunda y efectiva entre la OFS, la JuFra (Juventud Franciscana) y la Primera y Segunda Orden.
Compromiso con la Conversión: Su vida fue un testimonio constante de la "penitencia", entendida como el proceso diario de volver la mirada hacia Cristo.
Su recuerdo nos impulsa a asumir con alegría y responsabilidad los oficios de servicio en nuestras Fraternidades, sabiendo que el don de sí mismos en la OFS es siempre un don para toda la Iglesia.
Oremos por el eterno descanso de Emanuella y pidamos a Dios que nos conceda su mismo espíritu de entrega.