La Tercera Orden Regular (TOR) es una gran familia que incluye a miles de frailes y hermanas. Todos comparten la misma Regla de 1982, pero sus fundadores les dieron carismas específicos que se han enfocado en diferentes áreas de la necesidad humana.
Existe un solo tronco de frailes que oficialmente usa la Regla de la TOR con votos solemnes:
Frailes Franciscanos de la Tercera Orden Regular (TOR):
Carisma: Viven en fraternidad y se dedican principalmente al ministerio parroquial, la educación superior (muchos administran universidades y escuelas) y las misiones.
Diferencia: Es la única Orden masculina que deriva directamente de la Tercera Orden Secular y que sigue esa Regla, diferenciándose de las otras ramas masculinas (OFM, OFM Conv., OFM Cap.) que siguen la Regla Bulada de 1223.
Las Congregaciones de Hermanas son las que más se han extendido y diversificado bajo la inspiración de la TOR. Se las suele llamar "Hermanas Terciarias Regulares". Aunque cada una tiene constituciones propias, todas se basan en la caridad y el espíritu franciscano:
Hermanas Franciscanas Misioneras: Suelen estar enfocadas en la evangelización y la caridad en zonas de misión o entre los más pobres. Buscan llevar la alegría franciscana a donde hay más necesidad.
(Ejemplo: Hermanas Franciscanas Misioneras de María).
Hermanas Franciscanas Hospitalarias: Su carisma principal es la atención a los enfermos y ancianos. Administran hospitales, clínicas y asilos.
(Ejemplo: Hermanas Hospitalarias Franciscanas de la Inmaculada Concepción).
Hermanas Franciscanas Educadoras: Dedicadas al ministerio de la enseñanza y la formación de la juventud en escuelas y colegios. Se enfocan en educar con los valores franciscanos de sencillez y paz.
(Ejemplo: Hermanas Franciscanas de la Inmaculada Concepción).
Hermanas Franciscanas de la Penitencia: Suelen dedicarse a la reparación y la acogida de personas vulnerables, buscando restaurar la dignidad humana a través de la caridad y la oración.
Otras Congregaciones: Existen cientos de congregaciones femeninas de la TOR, a menudo fundadas a nivel local o nacional (una diócesis, un país) para responder a una necesidad social específica (orfandad, cuidado de personas con discapacidad, promoción de la mujer, etc.), ¡siempre llevando el apellido "Franciscana"!
La diversidad de la TOR nos enseña que el carisma franciscano de la caridad y la paz no tiene límites. Así como las hermanas y frailes de la TOR usan sus talentos (enfermería, docencia, administración) para servir con la Regla en mano, nosotros, como OFS, debemos usar nuestros propios talentos laicales (en la familia, el trabajo y la sociedad) para el mismo fin: reconstruir la Iglesia y llevar la Paz de Cristo.
La TOR es la prueba de que el amor de Francisco se vuelve acción concreta.
Si tienes interés en una obra en particular (hospital, escuela, asilo), es muy probable que encuentres una Congregación de la TOR trabajando allí. ¡Ellos son nuestros hermanos y hermanas en el servicio!