San Roque de Montpellier (c. 1295–1327 o c. 1345-1377) es uno de los santos más populares y universales de la Iglesia Católica, venerado como el patrono contra la peste, las epidemias, los inválidos y los perros. Su vida es el modelo del peregrino y el laico comprometido con la caridad radical.
Origen y Renuncia: Nació en Montpellier, Francia, en el seno de una familia noble y acaudalada. Al quedar huérfano en su juventud (c. 20 años), Roque distribuyó todos sus cuantiosos bienes entre los pobres, adoptó una vida de peregrino y se dedicó por completo a la penitencia y las obras de misericordia.
Tercera Orden Franciscana (OFS): Las fuentes históricas afirman que San Roque profesó la Regla de la Tercera Orden Franciscana (OFS), lo que explica su estilo de vida: vestía como un penitente, peregrinaba constantemente (una forma de itinerancia franciscana) y se dedicó al servicio de los más marginados.
Apóstol de la Caridad: En su peregrinación a Roma, se encontró con varias ciudades de Italia devastadas por la peste bubónica. Se dedicó incansablemente a atender a los apestados en hospitales, realizando numerosas curaciones al hacer la señal de la cruz y brindando asistencia a los moribundos.
Contagio y Soledad: Mientras atendía a los enfermos en Piacenza, Roque mismo contrajo la peste. Para no molestar a nadie, se retiró a un bosque solitario (donde, según la leyenda, brotó un manantial para calmar su sed).
El Perro Fiel: La tradición más conocida narra que un perro de un noble local, llamado Gotardo o Rouna, le robaba un pan cada día de la mesa de su amo y se lo llevaba a Roque. El dueño, intrigado, siguió al perro y encontró a Roque, a quien llevó a su casa y cuidó hasta su recuperación. Por ello, San Roque se representa con un perro que porta un pan en la boca, y es invocado para la protección de los animales.
Muerte en el Olvido: Al regresar a Montpellier (o, según otras fuentes, a Angera, Lombardía), nadie lo reconoció debido a su aspecto de mendigo y las cicatrices de la enfermedad. Fue confundido con un espía y encarcelado, donde murió en la cárcel, sin revelar su identidad hasta el final.
Milagro post mortem: Al morir, una tablilla con una inscripción pidiendo que quien lo invocara contra la peste sería liberado del flagelo, reveló su identidad y el propósito de su vida. Su culto se extendió rápidamente.
Patronazgo: Su devoción se popularizó enormemente durante las grandes epidemias del siglo XV, especialmente en Venecia, y es patrono de numerosas cofradías dedicadas al cuidado de los enfermos.
Culto Aprobado: El Papa Urbano VIII aprobó su culto (canonización equipolente) el 4 de julio de 1629.
La fiesta de San Roque de Montpellier, Peregrino y Terciario (OFS), se celebra el 16 de agosto.
En el Calendario Propio de la Familia Franciscana (que incluye a la Orden Franciscana Seglar - OFS y la Tercera Orden Regular - TOR), su celebración tiene el rango de:
Memoria Libre. (En algunos lugares de América, su festividad litúrgica se celebra el 18 de agosto).