El Artículo 4 de la Regla de la Orden Franciscana Seglar (OFS) es el corazón de la espiritualidad franciscana seglar, ya que establece el principio central de la "Forma de Vida" (Capítulo II).
"La Regla y la vida de los franciscanos seglares es ésta: guardar el santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, siguiendo el ejemplo de San Francisco de Asís, que hizo de Cristo el inspirador y centro de su vida con Dios y con los hombres. Los Franciscanos seglares dedíquense asiduamente a la lectura del Evangelio, y pasen del Evangelio a la vida y de la vida al Evangelio."
El artículo 4 define la vocación franciscana seglar en tres elementos esenciales, formando un ciclo espiritual ininterrumpido:
El compromiso de la OFS es, ante todo, un compromiso evangélico. No es simplemente un código de conducta, sino la adhesión radical a la persona y el mensaje de Jesús.
Cristocéntrico: Al igual que la Primera y la Segunda Órdenes, la OFS coloca a Jesucristo como el inspirador y centro de la vida. La vida seglar debe modelarse a partir de la vida de Cristo tal como la narran los Evangelios.
El seglar no sigue el Evangelio de forma abstracta, sino a través del prisma y la experiencia de San Francisco.
Interpretación Franciscana: Francisco de Asís no escribió una nueva teología, sino que se esforzó por vivir el Evangelio sine glossa (sin comentarios ni atenuantes), es decir, de manera literal y radical. La OFS imita esa radicalidad, adaptada al estado secular.
Cristo en el Centro: Francisco hizo de Cristo pobre, humilde y crucificado, el centro de su existencia y de sus relaciones con Dios y con los hombres. El franciscano seglar debe hacer lo mismo en su entorno.
Esta frase es la enseñanza más conocida del artículo y resume el método de la espiritualidad activa del seglar:
Del Evangelio a la Vida (Interiorización): El seglar debe leer asiduamente el Evangelio y meditar sobre él. La Palabra de Dios debe ser la norma de vida, dando forma a las decisiones, actitudes y prioridades. El Evangelio se interioriza para transformarse en acción.
De la Vida al Evangelio (Verificación): El seglar debe reflexionar sobre su vida diaria (familia, trabajo, sociedad) a la luz del Evangelio. Las experiencias cotidianas (alegrías, luchas, injusticias) se convierten en el lugar para verificar y encarnar la Palabra de Cristo, llevando el espíritu de Francisco al mundo.
Este ciclo implica un proceso constante de conversión (metanoia) y es el motor de la misión del franciscano seglar en el mundo.