El artículo se centra en la visión franciscana del ser humano, llamando al seglar a ver en cada persona la imagen de Cristo y a actuar con la cortesía y humildad propias de San Francisco.
El fundamento de este artículo es teológico:
Visión del Padre: El seglar debe tener la misma mirada que Dios Padre: ver en cada persona "los rasgos de su Hijo Primogénito de muchos hermanos" (referencia bíblica a Romanos 8:29).
Imagen de Cristo: Por lo tanto, el franciscano seglar debe acoger a todos los hombres con ánimo humilde y cortés, como don del Señor e imagen de Cristo. Esto significa que la acogida no es solo un acto de bondad, sino un reconocimiento de la dignidad divina presente en el otro.
El modo de acoger es tan importante como el acto mismo:
Ánimo Humilde y Cortés: El seglar debe cultivar la "cortesía franciscana". Para San Francisco, la cortesía era sinónimo de bondad y caridad, una virtud que eleva el alma por encima de la mezquindad y el egoísmo, reconociendo que Dios es la fuente de todo bien.
Acogida Universal: Este espíritu se aplica a todos los hombres, sin distinción, reflejando el deseo de Francisco de ser hermano universal.
En resumen, el Art. 13 impulsa al franciscano seglar a ir más allá de la mera tolerancia o respeto, cultivando una fraternidad auténtica que ve y acoge a Cristo en cada persona que encuentra, con una actitud de humildad y nobleza de espíritu.