Aunque la OFS se asocia a menudo con figuras medievales, su carisma ha continuado floreciendo. San Carlos Lwanga y varios de sus compañeros mártires de Uganda eran terciarios franciscanos. Ellos son un testimonio de la fe laical y la pureza en el contexto de la persecución africana del siglo XIX.
Orígenes y Conversión: Carlos Lwanga (c. 1865-1886) era un joven ugandés y jefe de los pajes del rey Mwanga II. Se convirtió al catolicismo con fervor. La persecución se desató cuando el rey, escandalizado por la negativa de los pajes cristianos a participar en actos inmorales y por su fe, ordenó su ejecución.
La Fidelidad Franciscana: Muchos de los jóvenes mártires, incluido Carlos Lwanga, pertenecían a la Tercera Orden de San Francisco (OFS), habiendo sido instruidos por los Misioneros de África (Padres Blancos), quienes les enseñaron la espiritualidad de Asís. El martirio de Carlos y sus compañeros fue un acto de defensa de la fe y, notablemente, de la pureza y la castidad.
El Holocausto: Fueron condenados a muerte y llevados a Namugongo. El 3 de junio de 1886, fueron envueltos en esteras y quemados vivos. Carlos Lwanga fue el líder espiritual del grupo durante el camino al martirio y fue el último en ser ejecutado.
Milagro de la Semilla: El martirio de estos jóvenes no detuvo la evangelización, sino que se convirtió en una semilla de fe. La Iglesia en Uganda experimentó un crecimiento espectacular tras su muerte.
Últimas Palabras: Antes de morir, Carlos Lwanga consoló y animó a sus compañeros. Al ser quemado, se dirigió al verdugo: "Puedes quemar mi cuerpo, pero no puedes matar mi alma".
Día de Celebración: 3 de junio (Memoria de San Carlos Lwanga y compañeros mártires de Uganda).
Canonización: 18 de octubre de 1964, por el Papa Pablo VI.
Patronazgo: Patronos de la Juventud y de la Acción Católica en África.
Propio de Liturgia: Memoria obligatoria (Común de Mártires).