EL RITO DE INICIACIÓN
EN LA ORDEN FRANCISCANA SEGLAR
DESCRIPCIÓN DEL RITO
1. Conviene que el rito de iniciación se realice dentro de una celebración adecuada de la Palabra de Dios.
2. El rito ha de ser sencillo y debe celebrarse en el ámbito de la Fraternidad (véase anotaciones previas, n. 12).
Ritos iníciales
3. El rito de admisión, que precede al tiempo de formación, se inicia con un canto apropiado:
a. Canto: VeniCreator
b. Canto: Las huellas del Caudillo
c. Canto: Entre tus manos
d. Canto: Evangelio Vivo
4. El rito continúa con la señal de la cruz y unas breves palabras de saludo del sacerdote que preside.
5. Un hermano de la OFS, o el mismo sacerdote, hace la monición en estos términos u otros parecidos:
El Señor, que nos ha llamado a la forma de vida evangélica revelada a Francisco de Asís, vivida en Fraternidad, nos congrega hoy para recibir a quien (es), movido (s) por el Espíritu Santo, ha (n) solicitado el ingreso en la Orden Franciscana Seglar y desea (n) comenzar el tiempo de formación, que oportunamente le (s) conducirá a su cima, que es la profesión o compromiso de vida evangélica.
Renovemos ahora nuestra fe en el Espíritu Santo y pidámosle la gracia para promover, alcanzar y continuar su adecuada formación en la fraternidad.
6. Concluida la monición, dice el sacerdote:
Oremos.
Señor Dios, que enviaste a tu Hijo Jesucristo para que sea nuestro camino, verdad y vida, concede a (estos) hermano (s) (hermana) (s) que solicita (n) su admisión en la Orden Franciscana Seglar y a todos nosotros, que estemos siempre atentos a las palabras del Evangelio y en su observancia vayamos siendo cada día más fieles.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Todos: Amén.
Celebración de la Palabra de Dios
7. Exhortación antes de la primera lectura tomada de la «Carta de San Francisco a todos los fieles» 2ªredacción vers. 87.
«Yo, el hermano Francisco, el menor siervo de ustedes, les ruego y suplico, en la caridad, que es Dios (cf. Jn 4, 16) y con el deseo de besarles los pies, que se sientan obligados a acoger, poner en obre y guardar, con humildad y amor estas palabras y las demás de nuestro Señor Jesucristo».
Escuchemos la Palabra de Dios:
8. Primera lectura: «Vivamos una vida nueva»
Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Romanos. 6,3-11.
Hermanos:
¿No saben ustedes que al quedar unidos a Cristo Jesús, en el bautismo, fuimos a su muerte? Por el bautismo fuimos sepultados con El, en la muerte, para que, así como Cristo fue despertado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros caminemos en una vida nueva. Porque, si nuestra existencia está unida a Él en una muerte como la suya, lo estará también en una resurrección como la suya. Comprendamos que nuestra vieja condición ha sido crucificada con Cristo, al quedar destruida nuestra personalidad de pecadores, y nosotros libres de la esclavitud del pecado.
Por tanto, si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él; pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre él. Porque su morir fue un morir al pecado de una vez para siempre; y su vivir es un vivir para Dios.
Lo mismo vosotros consideraos muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.
Palabra de Dios.
Todos:
Te alabamos, Señor.
9. Salmo responsorial. Sal. 23
V. Este es el grupo que busca al Señor.
R. Este es el grupo que busca al Señor.
1. Del Señor es la tierra y cuanto la llena, el orbe y todos sus habitantes;
El la fundó sobre los mares, El la afianzó sobre los ríos.
R. Este es el grupo que busca al Señor.
2. ¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro?
El hombre de manos inocentes y puro corazón que no toma en vano el nombre del Señor
ni jura en falso.
R. Este es el grupo que busca al Señor.
3. Este recibirá la bendición del Señor, le hará justicia el Dios de la salvación.
Este es el grupo que busca al Señor
que viene a tu presencia, Dios de Jacob.
R. Este es el grupo que busca al Señor.
4. ¡Portones, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la gloria!
¿Quién es ese Rey de la Gloria? El Señor, héroe valeroso;
el Señor, héroe de la guerra.
R. Este es el grupo que busca al Señor.
5. ¡Portones, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la gloria!
¿Quién es ese Rey de la Gloria? El Señor, Dios de los ejércitos. Él es el Rey de la gloria.
R. Este es el grupo que busca al Señor.
10. Evangelio. «Conviértanse y crean en el Evangelio»
Lectura del santo Evangelio según San Marcos. 1, 12-15.
En aquel tiempo, el Espíritu impulso a Jesús al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás; vivía entre alimañas, y los ángeles le servían.
Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios; decía: «Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios. Conviértanse y crean en la Buena Noticia».
Palabra de Dios.
Todos:
Gloria y honor a ti, Señor Jesús.
Homilía.
11. El celebrante pronuncia una breve homilía en base al texto proclamado, o en los deberes y compromisos de la OFS. Según las circunstancias, puede invitar a los hermanos a que participen en la reflexión del Santo Evangelio.
Rito de Admisión
12. Uno de los candidatos, en nombre de todos (o todos juntos), manifiesta su deseo de ingresar en la Orden Franciscana Seglar. El Ministro, en nombre de la fraternidad, recibe su petición. Todo esto puede hacerse en forma dialogada, con éstas o parecidas palabras:
Ministro:
Acérquense los hermanos que solicitan el ingreso en la Fraternidad, N.N. (Los nombra uno por uno).
Candidatos:
Hermanos:
Nosotros, los aquí presentes, pedimos el ingreso en esta fraternidad de la Orden Franciscana Seglar, para vivir con mayor empeño y fidelidad la gracia y la consagración bautismal, y seguir a Jesucristo según la doctrina y el ejemplo de San Francisco de Asís.
Y hacemos propósito de buscar la gloria de Dios y de cumplir sus designios de amor a los hombres, en nuestro estado de vida.
Ministro:
La fraternidad acepta vuestra petición con mucha alegría, y yo os recibo para que comencéis el tiempo de formación y de experiencia.
Sacerdote celebrante:
La Iglesia y la Familia Franciscana reciben y confirman el propósito de vuestra voluntad. Que el Señor les conceda la perseverancia en este propósito y sean fermento de vida evangélica en medio del mundo.
Todos responden:
Amén. Demos gracias a Dios.
a. Canto: Fraternidad.
b. Canto: El Señor.
c. Canto: Ven canta.
d. Canto: A Ti
e. Canto: Como el arroyo.
f. Canto: Un franciscano.
g. Canto: Hermanos.
h. Canto: Heraldo del gran Rey.
i. Canto: El Pescador.
Entrega del Evangelio y de la Regla
13. El ministro o el celebrante, según la costumbre, entrega a cada uno el Evangelio y la Regla de la OFS, mientras dice:
Hermano: la Regla y vida de los Franciscanos seglares es ésta: guardar el santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo, siguiendo los ejemplos de San Francisco de Asís. Haz (hagan) que Cristo sea el inspirador y centro de tu (sus) vida (s) con Dios y con los hombres.
14. Según la costumbre local, el Ministro puede imponer a cada hermano un signo distintivo de la Orden (la insignia Tau u otro signo).
15. Sigue la plegaria universal o de los fieles y el Padrenuestro.
16. El Ministro se dirige a los nuevos hermanos de la Fraternidad con éstas o parecidas palabras:
Hermanos: la Fraternidad se compromete con alegría a acompañarlos, en su itinerario, con la amistad, con la oración y con la ayuda de su testimonio de vida. Por su parte, impulsen nuestra Fraternidad con el número, la presencia y la comunión.
¡Bienvenidos!
17. Los hermanos se dan la paz, mediante abrazos, entretanto, cántese algo adecuado.
a. Canto: Adelante.
b. Canto: Fraternidad.
c. Canto: Hermano Lobo.
d. Canto: Ven, canta.
e. Canto: Cristo esta…..
f. Canto: Lo tengo todo.
g. Canto: El Crucificado.
Bendición
18. Se concluye con el rito de la bendición de Nuestro Padre San Francisco: El Señor los bendiga y los guarde.
Todos:
Amén.
Haga brillar su rostro sobre ustedes y les conceda su favor.
Todos:
Amén.
Vuelva su mirada a ustedes y les conceda la paz.
Todos:
Amén.
La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo, y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
Todos:
Amén.