La figura del Beato Ramón Llull (Raimundo Lulio) (c. 1232–1316) es una de las más fascinantes y polifacéticas de la Edad Media. Filósofo, poeta, místico, teólogo, escritor en árabe, latín y catalán, y misionero incansable, su vida fue un testimonio vivo del compromiso radical propio de la Orden Franciscana Seglar (OFS), a la que ingresó tras una profunda conversión.
Nacido en Palma de Mallorca, Llull llevó una vida cortesana y mundana hasta los 30 años, cuando una serie de visiones de Cristo crucificado lo impulsaron a dejar su vida anterior, su familia y sus riquezas. A partir de ese momento, dedicó su existencia a tres grandes objetivos:
Escribir libros que demostraran la verdad del cristianismo a través de la razón (Ars Magna).
Fundar colegios de misioneros para el estudio de lenguas orientales.
Morir por la fe como mártir.
La espiritualidad de Llull se alineó perfectamente con el carisma franciscano de la penitencia y la misión:
Terciario Franciscano: El Beato Ramón Llull ingresó en la Tercera Orden de San Francisco (OFS). Esta adhesión, que se sitúa en torno a 1295-1305, reafirmó su vida de laico penitente dedicado al servicio de Dios y la Iglesia, a pesar de las controversias que generaba su pensamiento en algunos círculos.
Apostolado Intelectual: Fue conocido como el "Doctor Iluminado" por su empeño en convencer a judíos y musulmanes de la verdad cristiana, no por la fuerza, sino por medio del diálogo racional y el amor. Su proyecto era un "ejército" de misioneros bien formados.
Mártir de la Palabra: Su sueño de entregar la vida se cumplió. Después de viajar por toda Europa y el Norte de África, fue lapidado en Bugía (actual Argelia) por predicar el Evangelio. Fue recogido malherido por unos mercaderes y murió cerca de Mallorca a su regreso, cumpliendo su destino de mártir.
La vida del Beato Ramón Llull es un desafío para el franciscano seglar actual. Nos enseña que la misión no solo se realiza en el templo, sino también desde el pensamiento, la cultura y el diálogo. Su legado nos impulsa a:
Estudiar y usar la razón para difundir el Evangelio.
Integrar nuestra vida intelectual y espiritual sin separaciones.
Ser valientes en la defensa y propagación de la fe, dispuestos a dar testimonio hasta el sacrificio.
En el Propio Franciscano, a la figura del Beato Ramón Llull, Mártir y Misionero (cuya fiesta se celebra el 30 de junio), le corresponde la celebración de Memoria Libre. (En algunas ramas de la Familia Franciscana, como la Tercera Orden Regular (TOR), puede ser Memoria Obligatoria).