La vocación de la TOR nos llama a ser "Marta y María" a la vez: con los pies en el servicio y el corazón en el Señor. Estos versículos reflejan esa hermosa tensión:
El texto que define la misión franciscana es el Evangelio. Para la vida activa, esto significa que el servicio debe nacer de la oración.
"Así pues, ya que hemos dejado todas las cosas, no tenemos otra cosa que llevar en el mundo sino servir y agradar a Dios y al prójimo. Los hermanos no se apropien nada, ni casa, ni lugar, ni cosa alguna." (De la Regla no Bulada, Capítulo XIV – Adaptado de la Regla TOR)
Meditación: ¿Cómo mi pobreza de espíritu (el desapego) me libera para servir con las manos vacías? Mi apostolado no es mi posesión, sino la obra de Dios.
Este pasaje es la guía de la vida activa, recordándonos que el servicio debe nacer del encuentro.
"Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame." (Mateo 16, 24)
"María, por su parte, se sentó a los pies del Señor para escuchar su palabra. Marta, en cambio, estaba atareada con los muchos quehaceres." (Lucas 10, 39-40)
Meditación: La vida consagrada activa debe negarse a sí misma tomando la cruz del servicio (las "molestias" de Marta), pero debe siempre recordar que la mejor parte es escuchar a Jesús (la actitud de María). ¿Estoy dedicando suficiente tiempo a "sentarme a los pies del Señor" antes de salir al servicio?
Los votos religiosos se viven en comunidad. Este texto nos recuerda que la vida fraterna es, en sí misma, parte de la misión.
"Él les dijo: No es el que dice: 'Señor, Señor', el que entrará en el Reino de los Cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos." (Mateo 7, 21)
"En esto conocerán todos que sois mis discípulos: si os tenéis amor los unos a los otros." (Juan 13, 35)
Meditación: Mi obediencia y mi servicio (hacer la voluntad del Padre) se manifiestan primero en mi fraternidad. ¿Es mi comunidad (mi casa, mi grupo, mi TOR) un testimonio vivo de amor, o el activismo me hace olvidar el amor fraterno? El servicio más profundo comienza por el amor a quienes viven conmigo.
El voto de pobreza en la TOR no es solo no poseer; es el uso libre de los bienes para el Reino.
"Gratis lo recibisteis, dadlo gratis." (Mateo 10, 8)
"No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o con qué nos vestiremos? Porque vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas." (Mateo 6, 31-32)
Meditación: La radicalidad de la TOR es que el servicio que presto es un don, no un negocio. ¿Estoy confiando en que Dios suplirá mis necesidades, liberándome para enfocar toda mi energía en dar y servir a los demás?
Estos textos son un tesoro para que los frailes y hermanas de la TOR, y nosotros como laicos, unamos la pasión por Cristo con la caridad hacia el prójimo.