La Regla de la Orden Franciscana Seglar (OFS) tiene como centro la promesa de "guardar el Santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo a la manera de San Francisco de Asís".
A diferencia de los religiosos (frailes y monjas) que hacen los votos de pobreza, castidad y obediencia de forma canónicamente vinculante y pública, el franciscano seglar no hace votos religiosos. En su lugar, hace una Profesión que implica la vivencia de estos tres consejos evangélicos, pero adaptados a su condición secular.
Esta adaptación es el sello distintivo del compromiso del seglar.
Para el seglar, la pobreza no implica renunciar a la propiedad o al trabajo, sino transformar la mentalidad del consumismo y la acumulación.
Pobreza en el Espíritu: Se vive como una confianza total en Dios Padre (la Providencia), liberándose de la ansiedad por el "tener".
Uso Cristiano de los Bienes: El seglar se compromete a usar sus bienes con moderación, discernimiento y responsabilidad, evitando el materialismo y el apego desordenado a las riquezas.
Solidaridad y Justicia: Se traduce en una actitud firme contra el consumismo, la explotación y la injusticia. El seglar franciscano debe compartir sus bienes, tiempo y talentos con los más pobres y marginados.
Trabajo y Reposo: Consideran el trabajo como un don y una participación en la Creación, manteniendo un equilibrio saludable con el tiempo de reposo y ocio.
La castidad para el franciscano seglar se vive de acuerdo con su estado de vida (casado o soltero), buscando la pureza de corazón y el amor verdadero.
En la Vida Matrimonial: Los esposos se comprometen a vivir la castidad conyugal, es decir, un amor fiel y fecundo, respetando la santidad del matrimonio y ejerciendo una paternidad responsable.
En el Celibato Seglar: Quienes viven célibes o solteros, se comprometen a una castidad perfecta, orientando su afectividad y sexualidad al servicio de Dios y de la Fraternidad.
Amor Universal: En todos los casos, la castidad franciscana implica amar con un corazón libre y limpio, que se abre a la fraternidad universal sin posesividad ni egoísmo.
La obediencia franciscana del seglar es ante todo una docilidad al Espíritu Santo y al Evangelio, aceptando la voluntad de Dios manifestada a través de diversas mediaciones.
Obediencia a la Iglesia: Se manifiesta en la adhesión a las enseñanzas de la Iglesia, del Papa y del Obispo diocesano, viviendo en plena comunión eclesial.
Obediencia a la Regla y la Fraternidad: El seglar se compromete a obedecer la Regla de la OFS y las decisiones legítimas de los Consejos de la Fraternidad a la que pertenece (Ministro y Consejo). Esto se entiende como una aceptación fraterna de la ayuda para vivir la voluntad del Padre.
Obediencia a las Autoridades Legítimas: El franciscano seglar acepta las responsabilidades de su estado de vida (familia, trabajo, sociedad), cumpliendo los deberes cívicos y acatando las leyes justas con serenidad y firmeza, buscando siempre opciones valientes en la vida social.
En resumen, la Profesión del franciscano seglar es un compromiso de por vida para vivir la radicalidad evangélica de San Francisco, transformando los consejos de pobreza, castidad y obediencia en un estilo de vida laical que irradia el mensaje de Paz y Bien en medio del mundo.