El Artículo 16 de nuestra Regla nos guía en la vivencia del espíritu de la pobreza evangélica en nuestra vida secular. Se centra en nuestra actitud hacia lo material, el dinero y las posesiones. Nos llama a un desprendimiento activo para lograr la libertad interior.
El texto nos dice:
Como peregrinos y forasteros en camino hacia la casa del Padre, esforcémonos por purificar nuestro corazón de toda apetencia y de toda posesión, para estar siempre dispuestos a la pobreza evangélica.
Adopten una posición firme contra el consumismo, las ideologías y las prácticas que anteponen la riqueza a los valores humanos y religiosos y que permiten la explotación del hombre.
Amen y vivan la pureza de corazón, fuente de la verdadera fraternidad.
La base de este artículo es recordar nuestra verdadera condición:
"Peregrinos y Forasteros": Esta imagen, que viene de San Francisco, nos recuerda que no estamos hechos para este mundo ni para acumular bienes en él. Estamos de paso, en camino hacia el Padre. Esta conciencia nos llama a vivir con desprendimiento y libertad interior.
Purificación del Corazón: El objetivo no es solo deshacernos de las cosas, sino purificar nuestro corazón de toda apetencia y posesión. Es una lucha espiritual para que nuestro corazón no esté apegado al dinero o a la seguridad material, sino solo a Dios.
Para el seglar, la pobreza no es la renuncia a la propiedad (que es propia de los religiosos), sino una forma de usar los bienes:
Pobreza No es Miseria: No se trata de vivir en la indigencia, sino de vivir de manera sobria, sencilla y compartida, reconociendo que todo lo que tenemos es un don de Dios, no nuestro.
Distribución Justa: El espíritu de pobreza evangélica que buscamos nos impulsa a una más justa distribución de las riquezas (como señalan las Constituciones Generales). Si tenemos, debemos compartir; si somos justos en nuestro trabajo, debemos pagar salarios dignos.
Amor a los Pobres: Como San Francisco, que eligió a la Dama Pobreza como esposa, nuestra pobreza se verifica en el amor concreto a los pobres. Nuestra sencillez de vida debe liberarnos recursos y tiempo para dedicarlos al servicio de los necesitados.
Aquí el artículo se vuelve muy concreto y profético para nuestro tiempo:
Posición Firme Contra el Consumismo: Se nos pide una posición firme contra el consumismo. Debemos ser contraculturales, resistiendo la lógica de "tener más" y el derroche. Esto se traduce en un consumo responsable, evitando lo superfluo y cuidando los recursos que son de todos, incluida la creación.
Contra la Explotación: Nos oponemos a las prácticas que anteponen la riqueza a los valores humanos, que llevan a la explotación del hombre. Esto nos obliga a ser vigilantes en nuestro propio consumo, asegurándonos de que nuestros productos no provengan de la injusticia.
El artículo concluye uniendo el desprendimiento material con el amor fraterno:
"Amen y vivan la pureza de corazón": La libertad de los bienes nos lleva a esta pureza, que es la transparencia y la sencillez de intenciones.
Fuente de la Verdadera Fraternidad: Solo cuando somos libres de la avaricia y el egoísmo podemos ver y amar verdaderamente al hermano, especialmente al pobre. La Fraternidad no puede crecer donde hay apego al dinero y donde se antepone el yo al nosotros.
En resumen, ¡hermano/a!, el Art. 16 nos desafía a vivir la alegría de la sencillez en la complejidad del mundo actual. ¡Es la alegría de no tener nada y tenerlo todo en Dios!