El artículo enfoca la vida interior del franciscano seglar, recordándole que la fidelidad a la vocación conduce a una libertad profunda y a un testimonio de las realidades eternas.
El núcleo del artículo se centra en la purificación interior como medio para alcanzar la libertad:
Testigos de los Bienes Futuros: El franciscano seglar está llamado a ser testigo de los bienes futuros. Su estilo de vida sencillo y desapegado (como se expuso en el Art. 11) debe reflejar una esperanza que trasciende las realidades terrenales.
Adquisición de la Pureza: Deben estar comprometidos a adquirir... la pureza de corazón según la vocación que han abrazado. Esta pureza significa sinceridad de intención y unificación del ser, liberándose de la doblez y del apego desordenado.
Libertad para el Amor: Al lograr la pureza de corazón, se harán libres, de este modo, para el amor de Dios y de los hermanos. La limpieza interior es la condición para amar verdaderamente, sin egoísmos ni intereses personales.
Aunque el artículo es breve, está profundamente arraigado en la espiritualidad franciscana:
Paz Interior: La pureza de corazón es la condición fundamental para vivir la paz, tal como San Francisco lo vivió y lo deseó para sus seguidores: "Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios" (Mateo 5:8).
Dimensión Apostólica: La libertad lograda a través de la pureza de corazón capacita al seglar para el verdadero apostolado, que es el amor práctico hacia los demás, como un reflejo de su amor a Dios.
En resumen, el Artículo 12 es un llamado a la santidad interior que permite al franciscano seglar liberarse de las ataduras del mundo para amar a Dios y al prójimo con un corazón indiviso, dando testimonio de la vida eterna que espera a quienes viven el Evangelio.