San Felipe de Jesús, de nombre secular Felipe de las Casas Martínez, fue un religioso franciscano y mártir, reconocido por ser el primer santo nativo de México (protomártir mexicano) y uno de los 26 mártires crucificados en Nagasaki, Japón. Su vida, marcada por la inconstancia juvenil y una profunda conversión, culminó en un testimonio de fe inquebrantable.
Orígenes y Vocación: Nació en la Ciudad de México el 1 de mayo de 1572. De joven, tuvo un carácter inquieto y aventurero. Intentó brevemente la vida religiosa en el noviciado franciscano en Puebla, pero regresó a la vida secular y se dedicó al oficio de platero. Posteriormente, viajó a Filipinas con fines mercantiles, donde reavivó su fe y decidió ingresar a la Orden Franciscana en Manila, haciendo su profesión religiosa bajo el nombre de Felipe de Jesús.
Camino al Martirio: En 1596, Fray Felipe de Jesús se embarcó en el galeón San Felipe rumbo a México para ordenarse sacerdote, ya que en Manila no había obispo. Sin embargo, una tormenta desvió el navío a las costas de Japón, donde se desarrollaba una persecución contra los cristianos. A pesar de que le fue ofrecida la libertad por ser náufrago, eligió libremente quedarse con sus compañeros misioneros para dar testimonio de Cristo.
El Martirio en Nagasaki: Fue apresado junto con otros franciscanos, jesuitas y laicos japoneses. Tras ser exhibidos y maltratados, fueron llevados a la colina de Nagasaki. El 5 de febrero de 1597, fue el primero de los 26 mártires en ser crucificado. Las argollas de sujeción le causaron una lenta asfixia, mientras él exclamaba: "Jesús, Jesús, Jesús". Finalmente, fue atravesado por lanzas, consumando su martirio.
Un hecho prodigioso está ligado a su martirio: en su juventud, se cuenta que su nana exclamó que solo cuando una higuera seca que crecía en el patio de su casa en México reverdeciera, él se haría santo. La tradición afirma que en el momento exacto de su crucifixión en Japón, la higuera de su casa reverdeció milagrosamente, llevando a su familia a exclamar: "¡Felipe ya es santo!"
Día de Celebración: 5 de febrero (Día de su martirio, junto a San Pablo Miki y sus 25 compañeros mártires de Japón).
Canonización: 8 de junio de 1862, por el Papa Pío IX.
Patronazgo: Patrono de la Ciudad de México y de su Arzobispado, y Patrono de los Jóvenes mexicanos.
Propio de Liturgia: Fiesta (para México y su Orden Franciscana), Común de Mártires.