Objetivo: Que el hermano experimente la seguridad propia para tomar decisiones que hagan de su vida un camino pleno y feliz.
A. ¿Qué es ser asertivo? La libertad de ser uno mismo
La asertividad no es una técnica de manipulación, sino una virtud humana que nos permite expresar nuestros sentimientos, pensamientos y necesidades de manera directa, honesta y adecuada, sin agredir a los demás pero sin permitir que nos anulen. Es la capacidad de decir "sí" cuando queremos decir sí, y "no" cuando es necesario, sin sentir culpa.
En el seguimiento de Cristo, la asertividad es fundamental. Jesús no era una persona "tímida" que callaba ante la injusticia, ni un "agresivo" que buscaba aplastar a las personas. Jesús era asertivo: hablaba con la verdad, pero siempre desde el amor. Para el joven de Jufra, ser asertivo significa tener la seguridad propia para no dejarse arrastrar por la corriente del mundo.
B. Los tres estilos de respuesta: ¿Dónde estoy parado?
Para aprender a convivir, debemos identificar cómo reaccionamos ante los demás:
Estilo Pasivo: El joven que no expresa lo que siente por miedo a quedar mal o ser rechazado. Deja que otros decidan por él, sacrificando su felicidad por una "paz falsa".
Estilo Agresivo: El que impone sus ideas a gritos o con sarcasmo. Cree que para tener seguridad debe pasar por encima de la dignidad del otro.
Estilo Asertivo: El equilibrio. Es el joven que sabe que su opinión vale tanto como la del hermano. Se comunica con claridad, escucha activamente y busca soluciones donde la unidad de la fraternidad no se rompa.
C. Somos asertivos como el Papa Francisco
El Papa Francisco es un modelo contemporáneo de asertividad. Su estilo se basa en la "Cultura del Encuentro".
Hablar con franqueza (Parresía): Francisco nos invita a no tener miedo de decir la verdad, incluso si es incómoda, pero siempre con dulzura.
Cercanía sin perder la identidad: Él se acerca a todos, pero nunca deja de ser quien es. La asertividad nos permite convivir con el que piensa distinto sin que nuestra fe o nuestros valores se tambaleen.
La ternura como fuerza: Francisco demuestra que ser firme no es ser duro. Se puede ser asertivo y ser tierno al mismo tiempo; esa es la verdadera seguridad de quien se sabe amado por Dios.
D. La asertividad en la toma de decisiones
La plenitud y la felicidad dependen de la coherencia. Muchas veces somos infelices porque tomamos decisiones para complacer a los padres, a los amigos o a la pareja, ignorando lo que Dios nos pide en el corazón.
Seguridad interior: La asertividad nos da la fuerza para tomar decisiones valientes (como elegir la castidad, la honestidad o la sobriedad) aunque el entorno se burle.
Responsabilidad: Al ser asertivos, nos hacemos responsables de nuestra felicidad. Dejamos de ser víctimas de las circunstancias para ser protagonistas de nuestra propia historia de salvación.
E. La asertividad en la Fraternidad
En Jufra, la asertividad es la medicina contra el chisme y el resentimiento. Si un hermano me lastima, la asertividad me impulsa a hablar con él de frente y con caridad (corrección fraterna), en lugar de callar y guardar rencor o hablar mal de él con otros. Una fraternidad asertiva es una fraternidad sana, donde todos se sienten seguros de expresarse porque saben que su dignidad es respetada.