La TOR encarna el principio de "reconstruir la Iglesia" no solo espiritualmente, sino de manera tangible, sirviendo al prójimo.
Muchas congregaciones de la TOR se dedican a la educación, pero no solo enseñan materias, sino que transmiten valores franciscanos de sencillez, paz y respeto por la Creación.
Escuelas y Universidades: Administran colegios en zonas urbanas y rurales, asegurando que la educación de calidad llegue a familias de escasos recursos. Los Frailes TOR, por ejemplo, tienen una presencia notable en la educación superior.
Formación Técnica: Abren talleres y centros vocacionales para capacitar a jóvenes que viven en pobreza, dándoles herramientas concretas para el trabajo digno.
Este es uno de los campos de servicio más antiguos y fuertes de la TOR. Las Hermanas Franciscanas Hospitalarias atienden al enfermo con el corazón de Santa Clara, viendo en el doliente al mismo Cristo.
Hospitales y Clínicas: Trabajan en hospitales, no solo como personal médico, sino como ministras de consuelo y esperanza. La atención va más allá del cuerpo, abarcando el espíritu.
Cuidado de Ancianos y Enfermos Crónicos: Administran asilos y residencias, asegurando un ambiente fraterno y alegre para quienes están al final de la vida o padecen enfermedades de larga duración.
Las congregaciones misioneras de la TOR se arriesgan a ir a lugares donde otros no van, dedicándose no solo a evangelizar con la palabra, sino con el servicio.
Misiones Indígenas y Rurales: Trabajan en comunidades alejadas, promoviendo proyectos de autosostenibilidad, salud y desarrollo comunitario basados en el respeto a la cultura local.
Asistencia a Migrantes: Establecen casas de acogida en zonas fronterizas y de tránsito, ofreciendo refugio, alimento y acompañamiento legal y espiritual a quienes han dejado todo atrás.
La TOR, al igual que toda la Familia Franciscana, tiene un fuerte compromiso con la Justicia, Paz e Integridad de la Creación (JPIC):
Orfanatos y Casas Hogar: Acogen a niños y jóvenes en riesgo social, dándoles el calor de la familia y oportunidades que la sociedad les negó.
Trabajo de Cárcel: Acompañan espiritualmente a los privados de libertad, buscando su rehabilitación y reintegración social.
Ecología y Sostenibilidad: Lideran proyectos en sus comunidades para cuidar la "Hermana Madre Tierra", promoviendo huertos, reciclaje y un consumo responsable, enseñando con el ejemplo de Francisco.
Para el Laico: La vida de la TOR nos recuerda que nuestra vocación no es pasiva. Nos motiva a ser "Terciarios Activos" en nuestras parroquias, vecindarios y trabajos, llevando la Paz y el Bien de forma concreta a las necesidades que nos rodean.