El Artículo 22 de la Regla de la Orden Franciscana Seglar (OFS) destaca la importancia y el papel fundamental de la Fraternidad Local dentro de toda la Orden y en la Iglesia. Es el artículo que define el entorno vital donde el seglar vive su vocación.
El texto del artículo 22 de la Regla de la OFS dice:
La Fraternidad local, que necesita ser canónicamente erigida, es la primera célula de toda la Orden y el signo visible de la Iglesia, que es una comunidad de amor.
La Fraternidad deberá ser el lugar privilegiado para desarrollar el sentido eclesial y la vocación Franciscana, y, además, para animar la vida apostólica de sus miembros.
La Fraternidad Local no es un simple grupo de amigos, sino una entidad eclesial oficial. El artículo establece que debe ser "canónicamente erigida" (reconocida y establecida formalmente por la autoridad eclesiástica competente, según las normas del Derecho Canónico).
La Fraternidad Local se define con dos metáforas fundamentales:
"Primera célula de toda la Orden": Es el núcleo, la unidad mínima e indispensable que da vida a toda la estructura orgánica de la OFS (regional, nacional e internacional). Si la célula local no es vital, toda la Orden se debilita.
"Signo visible de la Iglesia, que es una comunidad de amor": La Fraternidad aspira a ser un reflejo tangible de la Iglesia universal, viviendo en comunión y caridad fraterna.
El artículo 22 establece el propósito esencial de la Fraternidad Local en la vida del franciscano seglar, convirtiéndola en el "lugar privilegiado" para tres fines:
Desarrollar el sentido eclesial: Afianza la conciencia del miembro de pertenecer a la Iglesia y participar activamente en su misión.
Desarrollar la vocación Franciscana: Es el espacio donde se vive, se comparte y se profundiza el carisma de San Francisco a través de la vida de oración y penitencia.
Animar la vida apostólica de sus miembros: La comunión y la formación recibidas en la Fraternidad deben traducirse en un impulso para el testimonio y el servicio en el mundo.
En esencia, este artículo subraya que la vida de la OFS se vive en el mundo, pero se nutre y anima en el corazón de la Fraternidad Local.