EN EL ANIVERSARIO DE LA PROFESIÓN
1. Es costumbre laudable celebrar el veinticinco y el cincuenta aniversario de la Profesión. Si éste se celebra dentro de la Eucaristía, la Misa se dice del día correspondiente, con las oraciones «para dar gracias», según las rúbricas. También puede decirse alguna de las Misas señaladas en el n. 20. Conviene que esta ceremonia sea celebrada con toda solemnidad como homenaje a los festejados y estimulo para toda la Fraternidad.
Monición para después de la homilía
2. Después de la homilía, el Ministro de la Fraternidad, u otro de los hermanos presentes, hace la monición con éstas o parecidas palabras:
Celebramos el veinticinco (o el cincuenta) aniversario de la Profesión del hermano (s) (o hermana) (s) N.N. (dice su (s) nombre (s) completo (s) quien (es) durante esos años puso (pusieron) empeño en hacer presente el carisma de nuestro Seráfico Padre en la vida y misión de la Iglesia, y han (n) contribuido a la construcción de un mundo más fraterno y evangélico, para edificar el Reino de Dios. Por esto nos unimos a él (ellos), (o ellas) en la acción de gracias y la renovación del compromiso de constante conversión.
Renovación del compromiso
3. Los hermanos que celebran el jubileo renuevan su Compromiso con éstas o parecidas palabras:
Señor, te doy (damos) gracias por la vocación a la Orden Franciscana Seglar.
Te pido (pedimos) perdón por todas mis (nuestras) deficiencias, debilidades y transgresiones contra mi (nuestro) compromiso de vida evangélica y contra la Regla.
Te ruego (rogamos) que me (nos) concedas volver al fervor y diligencia que experimenté (amos) el día de mi (nuestro) ingreso en la Fraternidad. Para ello, quiero (queremos) ahora renovar mi (nuestro) compromiso de vida evangélica, según la Regla de la Orden Franciscana Seglar, hasta el fin de mis (nuestros) días.
Concédeme (nos) también vivir siempre en armonía con mis (nuestros) hermanos. Y ofrecer a los más jóvenes el testimonio de este gran don que de ti he (hemos) recibido, la vocación franciscana, para ser testigo (s) e instrumentos de la misión de la Iglesia entre los hombres, anunciar a Cristo N.S. con la vida y las palabras.
Amén.
4. Luego, el celebrante pronuncia esta oración:
Señor y Dios nuestro, Padre de todos, te damos gracias por el amor y la benevolencia que has mostrado con nosotros tus hijos.
Te rogamos, pues, que con tu gracia puedan llevar a perfección el compromiso de vida evangélica que un día aceptaron para sí.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
Todos:
Amén.
Conclusión del rito
5. La ceremonia se concluye con un gesto mutuo de enhorabuena. Mientras, puede cantarse el «Cántico de las Criaturas» de San Francisco, u otro apropiado, por ejemplo:
a. Canto: Te Deum.
b. Canto: Terciario soy.
c. Canto: Hazme un instrumento.
d. Canto. Alabado seas.
e. Canto: Las huellas.
f. Canto: Un Terciario.
g. Canto: Bendito seas.
h. Canto: Así, así.