La vida de Santa Rosa de Viterbo (c. 1233–1252) es un testimonio asombroso de la santidad laical temprana y del ardor apostólico dentro de la Orden Franciscana Seglar (OFS). Murió con apenas 18 años, pero dejó una huella imborrable como profeta de la fe en tiempos de grave conflicto para la Iglesia.
Rosa nació en Viterbo (Italia) en una familia modesta. A pesar de una malformación ósea y de no poder ingresar en un convento, su corazón ardía por el espíritu franciscano.
Su vocación se desarrolló desde su niñez con una radicalidad ejemplar:
Ingreso en la OFS: Con tan solo diez años de edad, Rosa ingresó en la Tercera Orden de San Francisco (OFS). A partir de ese momento, convirtió su propia casa en un claustro de oración y penitencia.
Apóstol de la Fe: Viterbo se encontraba en medio de la lucha entre el Papado y el Emperador Federico II. Los simpatizantes del Emperador (gibelinos) controlaban la ciudad y perseguían a los partidarios del Papa (güelfos). Rosa, impulsada por una fe profunda, salió a las calles a predicar la penitencia, la defensa de la Iglesia y la lealtad al Papa, a pesar de ser solo una niña.
Persecución y Exilio: Su predicación pública y el fervor que despertaba entre la gente le valieron la persecución. Fue acusada de herejía, maltratada y, finalmente, desterrada de Viterbo junto a sus padres en 1250.
Muerte en Gracia: Tras la muerte del Emperador, Rosa pudo regresar a Viterbo, donde falleció poco después. Años más tarde, su cuerpo fue hallado incorrupto, lo que cimentó su fama de santidad.
Santa Rosa de Viterbo es la patrona de la Juventud Franciscana (JUFRA) y un modelo para todos los franciscanos seglares. Su vida nos enseña:
Que la juventud no es un obstáculo para la santidad ni para el apostolado radical.
Que el carisma franciscano de la minoridad y la penitencia puede ser vivido en el hogar, la calle y en medio de los conflictos del mundo.
Que el compromiso con la justicia y la verdad debe ser valiente, sin temer la oposición ni la persecución.
En el Propio Franciscano, a Santa Rosa de Viterbo, Virgen de la Tercera Orden (cuya fiesta principal se celebra el 4 de septiembre, en conmemoración del traslado de su cuerpo incorrupto), le corresponde la celebración de Memoria Libre. (En algunas ramas de la Familia Franciscana, como la Tercera Orden Regular (TOR) y la Juventud Franciscana (JUFRA), puede ser Memoria Obligatoria).