A lo largo de los siglos, la Orden Franciscana Seglar (OFS) ha tenido varias Reglas. Estas no son solo leyes, ¡son el proyecto de vida que la Iglesia nos da para seguir a Jesús al estilo de San Francisco!
La Regla que usamos hoy no cayó del cielo de la noche a la mañana. Es fruto de un proceso largo, hermoso y lleno de Espíritu Santo. Hablamos de la Regla de 1978, la que nos guía actualmente.
A mediados del siglo XX, la Iglesia vivió un evento maravilloso: el Concilio Vaticano II (1962-1965). Este Concilio llamó a todos los cristianos a volver a las fuentes, a vivir la fe con mayor autenticidad y a ser sal y luz en el mundo.
Para la OFS, esto significó que necesitábamos una Regla que:
Volviera a Francisco: Que nos centrara de nuevo en la radicalidad del Evangelio y en la vida de nuestro Seráfico Padre.
Fuera Seglar: Que resaltara nuestra vocación específica como laicos comprometidos, sin confundirnos con los frailes o las monjas. Queríamos vivir el carisma franciscano en el mundo.
Fuera Sencilla: Que se entendiera fácilmente y que fuera práctica para la vida cotidiana.
El trabajo para llegar a la Regla de 1978 no lo hizo una sola persona encerrada en un escritorio. Fue un verdadero acto de familia franciscana:
Primero, se hicieron estudios y consultas con la Santa Sede (el Vaticano), especialmente con la Congregación para los Religiosos. Era esencial que el nuevo texto reflejara el espíritu del Concilio Vaticano II.
Todas las ramas de la Familia Franciscana (los frailes de las distintas Órdenes y la propia OFS) se sentaron a dialogar y a redactar. Se hicieron borradores y propuestas que viajaron por todo el mundo, recogiendo la voz de miles de franciscanos seglares.
Este fue un momento de gran fraternidad, donde se puso en común la riqueza de la espiritualidad franciscana. El objetivo no era imponer, sino discernir qué era lo esencial.
Finalmente, el trabajo culminó con un texto claro y profundo. Esta Nueva Regla de la Orden Franciscana Seglar fue aprobada por el Papa Pablo VI el 24 de junio de 1978 a través de la Carta Apostólica Seraphicus Ordo.
Esta Regla es la que declara formalmente que la OFS está unida a la gran Familia Franciscana y que se constituye en una "Orden" (con una estructura propia y una vocación específica), reconociendo su profunda raíz en la historia de la Iglesia.
Hermanos, cada vez que leemos nuestra Regla, recordemos que no es un texto antiguo y polvoriento. Es el fruto de la fe de generaciones, un documento que nos llama a:
Hacer del Evangelio nuestra vida.
Vivir en espíritu de pobreza y alegría.
Ser portadores de Paz en medio de nuestro mundo.
Te invitamos a tomar tu ejemplar de la Regla de la OFS, leerla y pedir al Espíritu Santo que te ayude a vivirla cada día, tal como soñó San Francisco y como nos pide la Iglesia.
¡Paz y Bien! 🕊️
Encuentra aquí el texto completo de la Regla de 1978 y comentarios sencillos para profundizar en cada uno de sus artículos. ¡Sigamos en formación permanente!