RELACIÓN ENTRE LOS MINISTROS Y LOS OTROS HERMANOS
¡EN EL NOMBRE DEL SEÑOR!
“Todos los hermanos que son constituidos Ministros y siervos de los otros hermanos, distribuyan a estos en las provincias y en los lugares donde estén, visítenlos frecuentemente y amonéstenlos y anímenlos espiritualmente.
Y todos los otros mis benditos hermanos, obedézcanles prontamente en lo que mira a la salvación del alma y no está en contra de nuestra vida.
Y pórtense entre sí dice el Señor: Todo lo que quisierais que os hicieran los hombres, hacedlo también vosotros a ellos (Mt 7,12) y: No hagas a otro lo que no quieras que te hagan a ti (Tob 4, 15)
Y recuerden los Ministros y siervos que dice el Señor: “No vine a ser servido, sino a servir (Mt 20,28) y que le ha sido confiado el cuidado de las almas de los hermanos, de las cuales tendrán que rendir cuantas en el día del juicio (Mt 12, 36) ante el Señor Jesucristo, si alguno se pierde por su culpa y mal ejemplo”.
Hermanos: son palabras de nuestro Padre San Francisco de Asís.
TODOS: En alabanza a tu nombre, Señor.
Después de la lectura el Asistente Espiritual Regional. Se dirige a la Asamblea Capitular, donde los exhorta acerca de sus derechos y obligaciones que deben de cumplir como franciscanos seglares.
Inmediatamente después, el Presidente de Capitulo invita al Hno. Ministro Local a que rinda su informe ante la Asamblea Capitular y al terminar, el Presidente de Capitulo en nombre del Consejo Regional le da las gracias por su labor y desempeño en el trabajo.
Después de la oración se pasa a elegir al secretario de Capitulo y a los escrutadores para contar los votos; se separan en la Asamblea a los hermanos de formación primera etapa, de los hermanos profesos.
A continuación, se pide a la Asamblea proponga candidatos para elegir a los Hnos. Ministros y Viceministro, después que se presentan los candidatos, se ponen en las manos de Dios y se reza la siguiente oración.
ASISTENTE: Omnipotente, Santísimo, sumo Dios, Padre Santo y justo Señor, Rey de cielo y tierra: te damos gracias por ti mismo, porque, por tu santa voluntad y por tu Hijo Unigénito, con el Espíritu Santo has creado todas las cosas espirituales y corporales, y a nosotros, creados a tu imagen y semejanza, nos pusiste en el paraíso.
TODOS: Confiamos en ti y pedimos tu luz para poder elegir a aquellos que puedan regir nuestra Fraternidad con su ejemplo, sus virtudes y sus prudentes decisiones, para que vivan en la comunidad el Evangelio de San Francisco de Asís.
Te los pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.