Letra Himno de la Niñez Franciscana
Si tu quieres ser un niño franciscano
Hay varias cosas que debes de saber
Aprenderás a amar a tus hermanos
Ser bueno, humilde y obedecer.
Los astros del cielo serán tus hermanos
La lluvia, la muerte y el fuego también
Los ríos, los mares y los manantiales
El frio, la nieve y el aire también.
Los animalitos serán sus hermanos
El lobo, el conejo y el búho también
los peces del rio, del cielo las aves
El gran elefante y la vida también.
Los hombres del mundo serán tus hermanos
Los ricos, los pobres, los tristes también
Los negros, los blancos
Los ojos rasgados, el niño, el pobre
Y el viejo también.
Vivir la alegría será tu legado
Cumplir los mandatos que manda el Señor
Irás por el mundo sembrando a tu lado
El bien, la armonía, la paz y el amor.
El himno de la Niñez Franciscana (NIFRA), a menudo conocido por su primer verso, es mucho más que una simple canción infantil; es un catecismo cantado que sintetiza el carisma de San Francisco de Asís y lo hace accesible al corazón de los más pequeños.
La letra del himno funciona como un llamado directo y una guía práctica sobre cómo debe ser la vida del niño que sigue a San Francisco. Cada estrofa aborda un pilar del carisma franciscano en un lenguaje sencillo y alegre:
Vivir el Evangelio con Alegría: Transmite la vocación principal: la alegría de ser católico y de seguir a Jesús imitando al "Poverello de Asís".
El Amor a la Creación: Enfatiza el espíritu de hermandad universal de Francisco, incluyendo el amor y el respeto por la naturaleza, el sol, el agua y los animales (el Hermano Sol, la Hermana Luna, el Hermano Lobo).
La Sencillez y la Pobreza: Ensena el valor de la vida sencilla, de compartir y de no apegarse a las cosas materiales, promoviendo la minoridad.
La Fraternidad: Refuerza la idea de que ser franciscano es vivir en comunidad, siendo "hermanos" y "hermanas" con todos.
Este himno se canta en los encuentros, asambleas y momentos de oración de los grupos de NIFRA a nivel local y nacional. Su melodía pegadiza y su ritmo vivaz son intencionales: buscan que el mensaje se interiorice mientras el niño se divierte.
Es, en esencia, la bandera espiritual de los niños franciscanos, recordándoles que su camino de santidad comienza con gestos de amor y sencillez en su vida cotidiana.