¡Paz y Bien! El Artículo 17 de la Regla de la Orden Franciscana Seglar (OFS) es la columna vertebral de nuestra vocación en el ámbito más íntimo: la vida familiar.
Este artículo transforma el hogar en el primer y más importante lugar de apostolado, haciendo de la familia un "signo" del Evangelio.
El texto completo se divide en dos partes fundamentales:
Vivan en la propia familia el espíritu franciscano de paz, fidelidad y respeto a la vida, y esfuércense en convertirlo en el signo de un mundo ya renovado en Cristo.
Los casados particularmente, al vivir la gracia del matrimonio, den testimonio en el mundo del amor de Cristo a su Iglesia. Con educación cristiana, sencilla, abierta, atentos a la vocación de cada uno, recorran gozosamente con sus hijos su itinerario espiritual y humano.
La primera parte establece el propósito fundacional de la familia OFS:
Valores Franciscanos en Casa: Se nos pide vivir el espíritu franciscano en nuestro día a día:
Paz: Cultivar la armonía, la paciencia y la reconciliación diaria, siguiendo el ejemplo de San Francisco como hombre de paz.
Fidelidad: Vivir la lealtad al compromiso matrimonial y a las responsabilidades familiares.
Respeto a la Vida: Es un llamado a proteger y honrar la vida en todas sus etapas, desde la concepción hasta la muerte natural.
Signo Profético: El objetivo final es convertir la familia en un "signo de un mundo ya renovado en Cristo." Esto significa que, en un mundo donde la familia está fragmentada, el hogar franciscano debe ser un oasis de amor, sencillez y alegría evangélica.
La segunda parte se dirige directamente a los hermanos y hermanas casados, destacando su misión específica:
Sacramento del Amor: Al vivir la gracia del matrimonio, la pareja da testimonio del amor de Cristo a su Iglesia. El amor conyugal, fiel e indisoluble, se convierte en una parábola viva del amor de Dios.
Educación Sencilla y Abierta: Los padres tienen el deber de acompañar a sus hijos en su desarrollo:
Educación Cristiana: Transmitir la fe no solo con palabras, sino con el testimonio de vida.
Sencilla y Abierta: En consonancia con el espíritu de pobreza (Art. 16), formar a los hijos en el desprendimiento y la valoración de los bienes espirituales sobre los materiales.
Atentos a la Vocación: La meta no es imponer un camino, sino "recorrer gozosamente" con ellos su "itinerario espiritual y humano", ayudándoles a descubrir la llamada particular de Dios para cada uno.
En esencia, el Art. 17 sitúa a la familia en el centro de la misión seglar de la OFS, convirtiéndola en el lugar donde el Evangelio debe ser vivido con la mayor radicalidad y alegría.