Si hay un lugar donde el franciscanismo se vive de forma palpable, es en la Fraternidad. No somos simplemente un grupo de personas con un mismo interés; somos una familia llamada a apoyarnos mutuamente. En este espíritu de comunión, el Artículo 24 de nuestra Regla se erige como una auténtica carta de caridad y prudencia.
¿Qué dice exactamente este artículo y cuál es su mensaje para nuestra vida cotidiana?
"Los hermanos que se encuentren en dificultades particulares, procurarán tratar sus problemas en fraterno diálogo con el Consejo. La separación o definitiva dimisión de la Orden, si fuere necesaria, es un acto que compete al Consejo de la Fraternidad, en conformidad con las Constituciones."
A simple vista, puede parecer un artículo de carácter legal, pero su significado es profundamente espiritual y humano. Se divide en dos pilares fundamentales: el diálogo fraterno y la decisión comunitaria.
El corazón de la primera parte del artículo es una invitación a la humildad y la confianza.
1. "Dificultades Particulares"
El texto reconoce que la vida franciscana no es un escape de los problemas. Los hermanos y hermanas enfrentamos dificultades de todo tipo:
Dificultades personales: Enfermedad, duelo, crisis de fe o vocacionales.
Dificultades familiares: Crisis matrimoniales, problemas con los hijos.
Dificultades con la Regla: Sentir que el compromiso es demasiado pesado o que ya no se puede seguir el ritmo.
2. "Procurarán Tratar sus Problemas en Fraterno Diálogo con el Consejo"
Aquí radica la esencia de la vida fraterna. La Regla nos dice: No te aísles. El sufrimiento o la duda no deben vivirse en solitario, sino compartirse en un diálogo fraterno.
¿Por qué con el Consejo? El Consejo de la Fraternidad está compuesto por hermanos elegidos para servir, discernir y, sobre todo, cuidar. Su rol no es juzgar, sino escuchar con el corazón de Francisco y buscar soluciones de la mano del Asistente Espiritual.
El Diálogo Fraterno: Implica un encuentro honesto y caritativo. El hermano en dificultad abre su alma, y el Consejo le ofrece escucha, oración, consejo práctico y el acompañamiento constante de la comunidad. La Fraternidad es nuestra red de seguridad, donde el amor de Cristo se hace tangible.
La segunda parte del artículo aborda la situación más dolorosa: la posible separación o dimisión de la Orden.
1. "Si Fuere Necesaria..."
La Regla establece el abandono como un recurso extremo, un reconocimiento de que, tras un profundo diálogo y discernimiento, el camino de la OFS ya no es la voluntad de Dios para ese hermano o hermana.
2. "Compete al Consejo de la Fraternidad"
Acto Comunitario, no Individual: El abandono de la Orden no es una decisión unilateral tomada a la ligera. Es un acto formal que debe ser resuelto por el Consejo. Esto protege al hermano de una decisión precipitada tomada bajo la presión de la crisis y garantiza el cumplimiento de las normas eclesiales.
Caridad hasta el Final: Incluso en este acto de separación, el espíritu franciscano exige que se mantenga el amor fraterno, el respeto y la dignidad de la persona. La Fraternidad nunca debe olvidar que el que se va sigue siendo un hermano o hermana en Cristo.
El Artículo 24 es una poderosa síntesis de la madurez de la OFS. Nos enseña que la obediencia a la Regla no es una carga legal, sino una respuesta de amor. Nos recuerda que en la vida espiritual, como en la vida secular, la fragilidad no es motivo de exclusión, sino de mayor caridad.
Vivir el Evangelio a la manera de Francisco es vivir en Fraternidad, y vivir en Fraternidad es saber que, en el momento de la dificultad, nunca estaremos solos. El Consejo y la oración de nuestros hermanos son el puente que nos ayuda a cruzar el río de la prueba.
Pregunta para la reflexión: ¿Cómo estoy viviendo la corresponsabilidad en mi Fraternidad? ¿Soy un "puente" para mis hermanos en dificultad?
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