El Artículo 19 de la Regla de la Orden Franciscana Seglar (OFS) es un llamado a vivir la alegría de la esperanza en todas las circunstancias de la vida, incluyendo el sufrimiento y la propia muerte.
Se centra en la actitud franciscana ante la penitencia, el gozo evangélico y el encuentro final con Dios.
El Artículo 19, que cierra el capítulo sobre la "Forma de Vida," tiene tres partes esenciales que resumen nuestra vocación de penitentes:
Mensajeros de la perfecta alegría, esfuércense permanentemente en llevar a los demás el gozo y la esperanza.
Insertos en la resurrección de Jesucristo, que da su verdadero sentido a la Hermana Muerte, tiendan con serenidad al encuentro definitivo con el Padre.
La vocación franciscana seglar hunde sus raíces en la Orden de la Penitencia. Sin embargo, la penitencia franciscana no se entiende como tristeza o autoflagelación, sino como conversión permanente y fuente de alegría.
Mensajeros de la Perfecta Alegría: Se nos llama a ser "mensajeros de la perfecta alegría" (un eco de las Flores de San Francisco). Esta alegría no niega el dolor, sino que nace de la paz interior que viene de seguir a Cristo crucificado y resucitado.
Llevar Gozo y Esperanza: Nuestro compromiso es esforzarnos permanentemente en transmitir esta alegría y esperanza a los demás, siendo un faro de optimismo evangélico en el mundo. La alegría es el primer fruto de nuestra conversión.
El espíritu de San Francisco nos enseña a ver las dificultades y sufrimientos no como un castigo, sino como una oportunidad para identificarnos con Cristo.
Aceptación y Desapego: Los franciscanos seglares son animados a aceptar las enfermedades y dificultades crecientes de la edad con un sentido profundo (como indican las Constituciones), viendo en ellas una forma de desapego progresivo del mundo (como se menciona en el Art. 16).
Injertados en la Resurrección: El sufrimiento y la enfermedad solo tienen sentido si estamos "insertos en la resurrección de Jesucristo". Es decir, la cruz solo es soportable si sabemos que no es el final, sino el camino hacia la Vida.
El artículo culmina con la actitud fundamental del franciscano ante el final de la vida:
Hermana Muerte: Usando la expresión de San Francisco en su Cántico de las Criaturas, la muerte es vista como una "Hermana" y no como una enemiga.
Serenidad y Esperanza: Con esta fe en la resurrección, el hermano seglar debe "tender con serenidad al encuentro definitivo con el Padre". No hay lugar para el pánico, sino para la serena esperanza en el paso a la Casa del Padre.
En esencia, el Art. 19 nos recuerda que nuestra vida de penitencia (conversión) es el camino hacia la alegría que culmina con la Pascua personal: la muerte vista como el encuentro con el Amor total.