¿Por qué dos vidas de Celano?
¿Por qué dos vidas de Celano?
La historia de Tomás de Celano y sus dos Vidas de San Francisco es fascinante porque no fue un capricho. Refleja dos momentos cruciales en la historia de nuestra Orden. Imaginen que Celano fue como el "cronista oficial" de la Familia Franciscana, pero con encargos muy diferentes.
Este primer libro nació con una urgencia y una meta muy claras: hacer de Francisco un Santo oficial de la Iglesia Universal.
¿Quién Encargó? El mismísimo Papa Gregorio IX (antes Cardenal Hugolino). Él era un amigo cercano y protector de Francisco. Quería a su amigo en los altares, ¡y rápido!
¿Por Qué? La necesidad litúrgica. Francisco fue canonizado en julio de 1228, apenas dos años después de morir. Para tener una fiesta oficial y una Misa en su honor, la Iglesia necesitaba una "Leyenda" (una biografía de un santo) que probara su santidad con datos (y, muy importante para la época, con milagros).
El Resultado: La Vita Prima. Celano se apresuró a escribirla para la ceremonia de canonización. Es un texto solemne, que exalta al Santo y subraya lo milagroso de su vida. Su meta era: ¡Proclamar su santidad al mundo!
Una década y media después, la Orden había crecido tanto que se enfrentaba a una crisis de identidad. Muchos frailes jóvenes ni siquiera habían conocido al Fundador, y se debatía sobre cuán pobre debía ser la vida.
¿Quién Encargó? El Ministro General, Fray Crescencio de Iesi, impulsado por el Capítulo General (la reunión de líderes). La Orden dijo: "¡Estamos perdiendo el rumbo, hay que volver a la fuente!"
¿Por Qué? La necesidad espiritual. Se dieron cuenta de que la Vita Prima era un gran documento para el Papa, pero no era suficiente para la vida de la Fraternidad. Necesitaban recordar al Francisco de cada día, el que reía, lloraba y vivía en profunda intimidad con Dios.
El Proceso: El Generalato pidió formalmente a los Compañeros íntimos que aún vivían (como Fray León, Fray Ángel, etc.) que escribieran y entregaran todos sus recuerdos personales.
El Resultado: La Vita Secunda (o Memoriale in Desiderium Animae). Celano usó estos preciosos testimonios para escribir un texto mucho más cercano y afectivo. Se centra en el carácter, los gestos, los dichos personales y la vida de oración de Francisco. Su meta era: ¡Devolver el alma del carisma a los hermanos!
Así que, hermano, no fue un error que Celano escribiera dos veces; fue la providencia. Nos dejó un doble regalo: el Francisco público y milagroso (Primera Vida) y el Francisco íntimo y fraterno (Segunda Vida).