Una vez que entendemos quiénes somos (Capítulo I), es momento de entrar en el corazón palpitante de nuestra vocación: ¿Cómo vive y actúa un joven franciscano? El Capítulo II del Estatuto Nacional (Artículos 7 al 27) es nuestra guía para que la fe no se quede solo en palabras, sino que se convierta en un estilo de vida transformador.
Este capítulo es el "motor" de nuestra vida Jufra. Aquí es donde nuestra relación con Dios se encuentra con la realidad del mundo.
Nuestra espiritualidad no es de vitrina ni de museo; es una espiritualidad viva que se alimenta del encuentro personal con Jesús. El Estatuto nos recuerda que no podemos dar lo que no tenemos.
Vivir desde el Altar: La Eucaristía es el centro. No es un rito aburrido, es el momento donde nos unimos al sacrificio de Cristo para sacar fuerzas.
La Palabra de Dios: Se nos invita a leer el Evangelio diariamente, pasando "del Evangelio a la vida y de la vida al Evangelio".
Si vas a Misa el domingo, el "fruto" debe verse el lunes: en tu paciencia con tus hermanos, en tu honestidad al estudiar o en tu disposición para ayudar en los quehaceres de la casa sin que te lo pidan.
Para San Francisco, el sol, la luna y hasta el lobo eran "hermanos". El Estatuto nos llama a vivir esa fraternidad universal.
Cuidado de la Casa Común: No es solo "ser ecologistas", es entender que todo está conectado. Cuidar el agua y las plantas es un acto de amor a Dios.
Justicia Social: Ser hermanos de la creación incluye, sobre todo, a los seres humanos más olvidados. El Jufra debe estar donde el dolor es más fuerte: con el pobre, el enfermo y el marginado.
¿Cómo ser profetas hoy? Siendo "rebeldes" con causa. En un mundo que consume y tira, nosotros elegimos la sencillez. En un mundo que ignora al pobre, nosotros buscamos el encuentro. Ser profeta es decir con tu vida que otra forma de vivir es posible.
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El apostolado en la Jufra no se trata de "hacer eventos", sino de ser presencia. El Estatuto nos impulsa a participar activamente en la misión de la Iglesia.
Presencia en el Mundo: Tu primer campo de misión es tu escuela, tu trabajo y tu familia. Ahí es donde debes ser "levadura" de paz.
Servicio Desinteresado: El Jufra no sirve para que lo vean o para sentirse "buena persona", sino por amor a Cristo que sufre en el hermano.
Hermano, el Capítulo II nos invita a no ser jóvenes "de sofá", como dice el Papa Francisco. Nos llama a calzarnos las sandalias de Francisco de Asís y salir al encuentro de la vida con valentía y mucha fe.