En la Jufra, votar no es un acto político común, sino un momento de oración y discernimiento fraterno.
Este capítulo nos enseña que el servicio en la Jufra es temporal y rotativo. Nadie es dueño de un oficio; todos somos servidores por un tiempo determinado.
El Estatuto nos recuerda que los oficios son "oficios de servicio". Quien es elegido no sube de nivel, sino que se pone a los pies de sus hermanos.
Disponibilidad: El joven que es llamado debe aceptar con humildad, confiando en que el Señor le dará la gracia necesaria para cumplir su misión.
Gratuidad: Todos los servicios en la Jufra se realizan por amor, sin esperar nada a cambio más que el gozo de servir.
Para que una elección sea válida y esté en paz, seguimos pasos claros:
El Capítulo Electivo: Es la reunión donde se llevan a cabo las votaciones. Se vive en un ambiente de oración.
Quórum: Para que la elección sea legal, debe estar presente más de la mitad de los hermanos con derecho a voto.
Voto Secreto: Se vota de forma privada para que cada hermano pueda expresar lo que siente que el Espíritu Santo le dicta, sin presiones.
Confirmación: Una vez elegido el nuevo Consejo, los hermanos de la OFS y los Asistentes Espirituales confirman y bendicen este nuevo servicio.
Nada es para siempre. El Estatuto marca tiempos para que el oficio se renueve y otros jóvenes tengan la oportunidad de servir:
Periodo: Normalmente, los servicios duran 3 años (dependiendo del nivel local, regional o nacional).
Cese: Un oficio termina cuando se cumple el tiempo, por renuncia aceptada o por causas graves que el Consejo debe revisar. Esto asegura que la fraternidad siempre esté sana y en movimiento.
El Capítulo V nos protege del orgullo. Nos recuerda que hoy servimos y mañana somos servidos, pero que siempre, en todo momento, somos hermanos menores. Las elecciones son una fiesta de la democracia del Espíritu, donde buscamos no al que más sabe, sino al que más ama.