Tras una proclamación oficial del resultado de las elecciones, el presidente pide su aceptación.
Presidente del capítulo: ¿Aceptas el servicio que la fraternidad te ha encomendado mediante el proceso de elección y por voluntad de Dios?
Miembro elegido: Sí, acepto.
Presidente del capítulo: Que el Señor te dé su gracia para poder servir humildemente a esta fraternidad con los servicios que se te han encomendado.
Todos: Amén.
Después de terminada la elección de todos los hermanos se hace la siguiente oración:
Asistente espiritual: Señor del Cielo y de la Tierra, que invitas a tu pueblo a colaborar en tu plan de salvación, haciéndolo artífice de Tú Reino –un Reino basado en el amor, la paz y el don de sí mismo al prójimo–, bendice a estos hermanos y hermanas elegidos para el servicio de consejeros y servidores de esta fraternidad.
Haz que rebosen de tu Espíritu para que puedan penetrar en la verdad de tu Palabra, conducir a sus hermanos en el camino de perfección, animar cuando aparezca la indiferencia, alentar en los momentos de incertidumbre, y ser, en todo momento y circunstancia, heraldos de Tu Reino.
Les diste el ejemplo de nuestro seráfico padre San Francisco, dales ahora la fuerza necesaria para que sigan siendo como él, sencillos y bondadosos, pobres y generosos, testigos alegres y espirituales, portadores de la paz y el bien por donde vayan.
Te lo pedimos por la intercesión de la bienaventurada Virgen María y su hijo Jesucristo que vive y reina por los siglos de los siglos.
Todos: Amén.
La celebración de la asamblea electiva termina con la Oración de la Juventud Franciscana, seguida por la bendición del seráfico padre San Francisco y un canto adecuado.